Jueves de laboratorio y el hallazgo de un añadido moderno en el túmulo

Mientras el resto del país está padeciendo una ola de calor de cierta consideración, aquí, en el dolmen de El Pendón, mantenemos el tipo incluso con un poco de frio por la mañana y a última hora de la tarde. La ubicación topográfica del monumento se halla sobre la culminación de la paramera al sur del núcleo de población, sobre un ligero promontorio donde el aire sopla y sopla…parece que es el lugar donde da la vuelta y como se demuestra en las fotografías a última hora de la tarde se forman unas tormentas de cuidado.

Este año dedicamos los jueves al trabajo de laboratorio. Se trata de una labor esencial en el devenir arqueológico pues las financiaciones suelen cubrir solo el trabajo de campo mientras que el posterior estudio y trabajo de laboratorio debe abordarse con otros fondos que casi nunca logramos obtener. Por esa razón todo el trabajo que llevemos adelantado obra en favor del éxito de la propia investigación y de la posibilidad de obtener resultados que, de otra manera, tardarían años en ver la luz.

Todo el equipo se afana en las labores propias de registro, limpieza, siglado, inventariado del material y poner al día la documentación fotogramétrica de estructuras, plantas y secciones.

Como trabajo arqueológico propiamente dicho en el dolmen destacamos la limpieza de todo el sector oriental del túmulo, lo que está justificando sobremanera esta tarea tan dura y, por momentos tediosa. Y ello es así porque estamos descubriendo que existe un añadido moderno en todo el sector sureste que llega hasta el metro y medio de diámetro y que corresponde a labores de destrucción del túmulo en épocas recientes dados los hallazgos de fragmentos de suelas de zapatos con clavos y vidrios.

En ese lugar, las piedras están complemente sueltas y la tierra se introduce entre los intersticios dificultando la tarea de limpieza. En todo caso, una vez que registremos este evento como una UE diferente y documentemos todo el añadido, procederemos a retirar las piedras hasta dejar el perímetro original de lo que queda del túmulo en ese sector. De esta manera tendremos perfectamente delimitado todo el perímetro tumular lo que nos ayudará en la tarea de consolidar y ambientar todo el conjunto en aras a otorgarle una función social basada en criterios científicos.

El hallazgo más bello y espectacular de lo que llevamos de campaña

Antes de contar las últimas novedades de estos días, todo el equipo quiere agradecer la carta de nuestro compañero y amigo Íñigo en la última entrada del blog. Todos nos hemos sentido identificados con ella. Como bien narra, somos una gran familia y, cuando alguno falta, todos sentimos su ausencia. Querido Íñigo, tú también estás con nosotros.


En muchas ocasiones durante el proceso de excavación parece que el ritmo es monótono porque se pasan días en que no hay grandes sorpresas. En el dolmen seguimos excavando el nivel de osario de la cámara con sumo cuidado porque cada hueso es único e irrepetible. Siguen saliendo junto a los ortostatos un conjunto muy importante de huesos infantiles y alguna que otra conexión anatómica; muchas más, en todo caso, que las halladas hasta ahora.


Resulta muy interesante el trabajo que estamos llevando a cabo en el túmulo. A muy buen ritmo estamos descubriendo toda la estructura pétrea que arropa a la cámara y nos damos cuenta cómo los trabajos agrícolas y otras labores menos prosaicas en torno al monumento, han ido acumulando piedras, distorsionando el estado original del mismo. La verdad es que es muy fácil identificar cuando se trata de túmulo original de cuando es un mero añadido posterior.


Entre tanta tarea incesante vienen muy bien algunos hallazgos que hacen que todo el grupo se emocione y la admiración recorra el ánimo. En estos días, en el osario, Sonia descubrió una pieza excepcional. Se trata de un foliáceo en sílex con retoque plano cubriente y el perímetro completamente festoneado de precisas denticulaciones. Una punta de flecha en suma, bellamente tallada y con retoques finísimos realizados posiblemente con un punzón metálico. Sin lugar a dudas, el hallazgo más bello y espectacular de la campaña hasta ahora.


En otro orden de cosas, se ha incorporado al equipo María Gómez Faro, compañera de Cristina hasta ahora en el INCIPIT y hemos recibido la buena noticia de que contamos con una nueva becaria predoctoral; Izaro Quevedo Semperena que, a partir del 1 de agosto, pasará a formar parte del Departamento de Prehistoria de la UVa bajo la dirección y tutela de Manolo.

Carta de Iñigo, viviendo la excavación desde la distancia

Todos los que se dedican a este loco mundo de la Arqueología y la Prehistoria entenderán lo que decimos cuando os contamos que sentimos una tremenda alegría cuando nos enteramos de los nuevos hallazgos. Sabemos de primera mano el esfuerzo que gastáis, las horas de frío y de calor, las fatigas y los dolores de piernas, espalda y brazos después de una jornada de trabajo. Y esa alegría por vosotros, porque os lo merecéis, es también orgullo. Orgullo de un trabajo perfecto (sois los mejores) sin descanso y sin tregua (bueno, este año hay un día de descanso ;-), pero también es tristeza. Tristeza por no estar allí, por no poder compartir con vosotros conversaciones, bromas, almuerzos, historias, la excavación… la vida en definitiva.

Es justamente esta vida, la de cada uno, la que nos ha llevado a muchos por caminos distintos, a buscar diferentes trabajos, alejados de la Arqueología o de Arcadia en Valladolid, pero todos y cada uno de nosotros estamos con vosotros en el dolmen. Todos, vosotros y nosotros, tenemos la gran satisfacción de que, a pesar del tiempo y la distancia, somos “el equipo de Manolo”. Ya lo sabéis, lo que sentimos ahora es como estar lejos de la familia, de esta otra gran familia que es Arcadia, que disfruta junta excavando y conviviendo, pero que lo hace también con las alegrías compartidas de la vida cotidiana y con las preocupaciones recíprocas como en esta época del coronavirus.

Precisamente, este sentimiento de pertenencia, de familia, de grupo, tal vez sea lo que nos hizo humanos y “monumentales”, quizás sea lo que esté detrás de las personas depositadas en El Pendón, detrás de cada ajuar, de cada esqueleto que en su día tuvo un nombre y ahora, y hace milenios, se convirtió en un antepasado, justamente, para vertebrar y unir el grupo.

Todo esto os lo contamos en este blog para vosotros y para toda la gente que lo sigue, para que sepan todo lo que significa una excavación y un grupo de amigos, y que conozcan como desde la distancia se valora aún más la absoluta trascendencia e importancia de este dolmen burgalés que estáis excavando y rescatando. Pero sobre todo para que sepan y sepáis que os echamos de menos, que nos gustaría estar allí con vosotros y que tenéis todo nuestro ánimo, nuestro recuerdo y nuestra alegría.

Íñigo García Martínez de Lagrán

Días de tormenta y la llegada del «arqueólogo total»

La campaña de excavación prosigue inexorable. Definitivamente y con toda la ansiedad por nuestra parte, se incorporó el «Arqueólogo total», Hector Arcusa. La verdad es que nuestro equipo es diferente desde que contamos con su presencia y algo nos falta cuando él no está. Al fin llegó después de estar durante varios meses en otros trabajos arqueológicos y su presencia nos hace felices…es una figura clave de nuestro equipo.

Dos labores esenciales se han desarrollado hasta el momento; la excavación del túmulo y las tareas de topografía del mismo. Chema, Victor y Piyi han realizado un trabajo ejemplar con la finalidad de conocer y, sobre todo documentar, la estructura constructiva del túmulo en su sector nororiental. Su limpieza y documentación será también clave para ambientar y poner en valor este aspecto importante de la estructura del monumento. Nuestra intención es dejarlo al descubierto para que contraste con el aspecto definitivo del mismo que se conservará en el otro sector no excavado.

El osário, hasta ahora la joya de la corona del monumento, sigue aportando sorpresas. La densidad de huesos se hace más patente conforme se excava, aparecen algunas conexiones anatómicas parciales, se corrobora una elevada presencia infantil. En el futuro tenemos planteada la realización de un exhaustivo trabajo de investigación sobre el ADN de esta población y de otras vecinas de la misma cronología excavadas por nosotros, por lo que cada mandíbula que hallamos en perfecto estado (que son muchas) sufren la extracción de dos muelas para su posterior análisis tanto genético como cronológico. Sin duda, ese será uno de los grandes retos que nos plantearán los inhumados en esta increible tumba.

Pero como los que siguen este blog ya habrán comprobado, el monumento se enclava en un lugar privilegiado dentro de su entorno, con amplias visibilidades y control territorial. Esta huella indefectible en al paisaje es testigo de la furia da la naturaleza y, hasta de su belleza oculta. En estos días de calor húmedo intenso, las tormentas se hacen especialmente bellas y aterradoras desde el monumento…la imagen que os colgamos es buena muestra de ello.

Aclimatación, organización y nuevas sorpresas

Los primeros días en el dolmen son de aclimatación, al ritmo de trabajo, a la convivencia y al propio medio ambiente. El dolmen de El Pendón ocupa una ligera elevación dentro de la paramera donde el aire azota inmisiricorde. Ello, unido al inclemente sol, hace que la piel sufra y tengamos que protegernos más de lo normal… al margen de los dolores de cabeza que el contraste aire/sol origina. Las mañanas y las noches, apesar de la ola de calor que padece el pais, aquí son agradables e incluso fresquitas.

Hemos empezado ya los trabajos de excavación en serio, pero previamente hemos tenido que recolocar algunos huesos desplazados durante el año completo que han estado protegidos. Esta labor se realiza a partir de las últimas plantas documentadas el año anterior y el cotejo de todo el registro. Después procedemos a documentar nuevamente toda el área de intervención y, especialmente, el nivel de osario. Enseguida observamos sorpresas como la presencia de un ilión de un feto o neonato por sus medidas (en torno a 3 centímetros), dos enormes mandíbulas completas a las que hemos extraído los molares para su análisis de ADN y, algo recurrente en los osarios de los dólmenes, la presencia de lagomorfos, es decir, huesos de liebres o conejos… en concreto una tibia y un húmero.

Restos óseos de lagomorfos hallados en El Pendón.

Pero estos primeros días también han sido de organización de la estancia, de la casa, la comida, las compras… pufff, esa labor callada que con cierta frecuencia y de forma injusta han realizado nuestras madres y que ahora, al margen de a través de la cabeza de Cristina, recae también en el buen hacer culinario de Chema.

La fama que el dolmen ha adquirido a través de la publicación de un artículo en El País ha supuesto que otros medios de comunicación se ocupen de nuestro trabajo. Así, el Diario de Burgos ha publicado un reportaje de nuestro inicio de campaña y La 7 de CYLTV realizó el viernes un programa en directo desde la propia excavación.

Seguimos en la brecha.

Inicio de las excavaciones en El Pendón, Reinoso (Burgos)

Tras el viaje del miércoles en el que nos trasladamos desde Valladolid hasta Reinoso, con un enorme contingente humano y, especialmente, material, este jueves nos hemos puesto ya manos a la obra. Pero antes de comenzar con el relato de nuestras actividades, es necesario, en las especiales circunstancias especiales que estamos sufriendo, describir cuáles han sido las medidas y precauciones que hemos adoptado para la convivencia y el trabajo.

Lo más importante es resaltar que a todo el equipo se le ha realizado un test rápido para detectar la COVID-19. El resultado ha sido negativo en todos los casos y, por tanto, la convivencia será la de un grupo familiar con todas las precauciones y cuidados oportunos. Esta certidumbre facilita que, en los trabajos en los que la distancia social sea difícil de mantener, no tengamos los reparos propios de esta situación de incertidumbre. Además, en el entorno del campo de trabajo hemos instalado un depósito de agua con grifo de 30 litros que nos permite lavarnos las manos de continuo, al margen de disponer de geles hidroalcohólicos alternativos. El primer día ya hemos recibido varias visitas y hemos sido absolutamente estrictos a la hora de permitir acercarse a la zona de excavación sin mascarilla.

Cristina Tejedor, la verdadera responsable directa del tabajo de campo, organizó y planificó las labores de excavación tanto en la cámara como en el pasillo del dolmen. Mientras tanto, David Álvarez (alias Piyi, el estacionero) se afanó en colocar algunas nuevas bases topográficas, dado que algunas de las de anteriores campañas no habían sobrevivido a los trabajos mecánicos de limpieza y desbroce del entorno los días previos a la campaña de excavación.

La primera tarea emprendida a primera hora de la mañana, como es lógico, ha sido la de retirar toda la estructura de protección que se habia colocado en el monumento. Así, hemos retirado varios metros cúbicos de arlita en sendas sacas para su reutilización, hemos levantado los plásticos que recubrían el nivel arqueológico (el geotextil no es aconsejable para la preservación de los huesos humanos dado que las fibras que lo componen los pueden dañar) y a primera hora de la tarde ya teníamos lista toda la superficie a excavar.

Sara Fernández y Sonia Díaz, tras organizar y orden ar todo el material (bajo la atenta mirada de Cristina), comenzaron la limpieza y excavación del que creemos será el último nivel de osario megalítico… y ¡oh sorpresa!, ya tenemos un primer hallazgo excepcional (en la foto se puede ver una «tercera mano», es decir un molar completamente biselada por el desgaste sufrido por su uso como herramienta hasta el punto de, como podéis observar, que el nervio llegó a quedar al aire, por lo que las posibles infecciones que se pudieron producir no debieron ser pequeñas).

Jose Mª Martín Romo (alias Chema), Daniel Armero (alias DaniDan) y Víctor (alias «el nuevo») concluyeron la limpieza y preparación para la excavación de los 8 metros de pasillo que, mañana mismo, comenzaremos a documentar. Y Manolo (alias «el jefe»), se encargó de coordinar todo el trabajo, mientras atendía a las numerosas visitas, entre las cuales se ha contado con Silvia Fernández, redactora del Diario de Bugos en su sede de Briviesca, además de sus habituales múltiples llamadas telefónicas.

En busca de nuevos datos sobre las prácticas funerarias que se practicaron en el dolmen de ‘El Pendón’

El equipo científico dirigido por Manuel Rojo Guerra, catedrático de Prehistoria y responsable del Instituto de Promoción Cultural Arcadia de la Universidad de Valladolid (UVa), iniciará mañana miércoles, 15 de julio, una nueva campaña de exploración arqueológica en el dolmen de ‘El Pendón’, ubicado en la localidad burgalesa de Reinoso. Los trabajos se extenderán hasta el próximo 30 de agosto, con la colaboración y financiación del Ayuntamiento de Reinoso, la  Diputación de Burgos y la Junta de Castilla y León.

El dolmen ‘El Pendón’ es uno de los escasos monumentos megalíticos documentados en la comarca de la Bureba y el único que ha sido objeto, hasta el momento, de una excavación arqueológica. Las distintas campañas de excavación llevadas a cabo desde 2016 por el equipo de la UVa han proporcionado importantes hallazgos, no sólo de carácter material y estructural, sino también en relación al tipo de prácticas rituales funerarias que las poblaciones llevaron a cabo en estos lugares.

Toda esta información ha permitido reconstruir parcialmente la compleja biografía de este dolmen que originalmente debía tener unos 25 metros de diámetro y cerca de tres de altura. Su devenir temporal engloba dos momentos principales de utilización: un primero de cronología neolítica, que se corresponde con la fase de construcción y primeros usos funerarios del sepulcro; y un segundo ya a inicios del periodo calcolítico, en el que se ha documentado un complejo proceso de remodelación y clausura que tuvo como resultado la completa transformación del monumento, tanto en su faceta arquitectónica como su funcionalidad y significación socio-cultural.

Una importante dimensión funeraria

El equipo ha podido documentar diferentes prácticas rito-funerarias que allí se llevaron a cabo. Por ejemplo, se han identificado distintos eventos de sellados pétreos, el desmantelamiento de parte de la estructura interna, diversas manipulaciones y actos de selección esquelética, posibles prácticas de amortización de recipientes cerámicos, distintos agrupamientos y reordenamientos intencionales de huesos humanos o la quema intencionada post-mortem de algunos cráneos y restos óseos.

Los datos avalan la riqueza de este dolmen tanto en términos cuantitativos como cualitativos: el número de cráneos localizados supera ya el medio centenar y el total de restos humanos alcanza la sorprendente cifra de 12.000, teniendo en cuenta que aún falta por excavar parte del osario. Hasta el momento, ha podido documentarse restos de 65 individuos.

En este sentido, el buen estado de conservación del conjunto óseo ha permitido al equipo recuperar ciertas partes esqueléticas que normalmente no se conservan o aparecen completamente deterioradas –como varios huesos hioides, cartílagos tiroides osificados propios de personas de avanzada edad y huesos del oído como el martillo, yunque y estribo-, así como identificar simplemente ‘de visu’ diversas patologías. Es el caso del cráneo de una mujer mayor –de alrededor de 50 años- que presenta dos perforaciones en las mastoides y que pudo ser intervenida para solucionar problemas de otitis en el oído medio (colesteatoma).

Por otro lado, un rasgo singular de este megalito es la abundancia de restos pertenecientes a individuos infantiles y juveniles, ya que estos grupos de edad suelen presentar una baja representatividad en este tipo de contextos funerarios. Por su parte, el conjunto material recuperado en este yacimiento es muy significativo, con elementos que destacan su singularidad y excepcionalidad, como una importante colección de puntas de flecha, elementos de adorno como cuentas de collar en distintas materias primas o colgantes realizados sobre colmillos de jabalí perforados, algunas cerámicas decoradas, láminas y microlitos geométricos sobre sílex.

Objetivos para 2020 y puesta en valor del dolmen

En la presente campaña, los investigadores tratarán de completar la excavación del primer nivel de osario, documentando detalladamente todas las evidencias de posibles manipulaciones esqueléticas y otras prácticas rito-funerarias, así como las pautas de acceso al sepulcro por sexo y edad. Se intentará además precisar cronológicamente la fase de construcción del dolmen, así como delimitar y excavar su trazado original, entre otros aspectos.

Al margen de los objetivos estrictamente arqueológicos, el equipo quiere afianzar la puesta en valor, promoción y divulgación del dolmen de ‘El Pendón’, con el fin último de transmitir el significado y la relevancia histórica y patrimonial de este monumento y consolidarlo como seña identitaria del municipio de Reinoso.

Para ello, y con el apoyo de la Fundación 3CIN -entidad especializada en la comunicación de la I+D+i-, ha puesto en marcha una campaña de difusión online del dolmen, a través de la recientemente creada web del Instituto de Promoción Cultural Arcadia y de las redes sociales Facebook, Twitter y Youtube. A lo largo de la campaña de excavaciones el equipo narrará sus avances y sus vivencias en un blog y contará su día a día en las redes sociales con el hashtag #DiarioDelDolmen para hacer partícipe del proyecto a toda la sociedad, en una innovadora iniciativa de divulgación digital del patrimonio.

Medio millar de sanitarios y sus familias participan en unas Jornadas de Inmersión en la Prehistoria en agradecimiento a su labor en la pandemia

Un total de 480 sanitarios y sus familias han participado los fines de semana del 4 y 5 de julio y del 11 y 12 de julio en unas jornadas gratuitas de inmersión en la Prehistoria en el Parque Paleolítico Vivo de la localidad burgalesa de Salgüero de Juarros. El objetivo de la iniciativa, promovida por el catedrático de Prehistoria y responsable del Instituto de Promoción Cultural Arcadia de la Universidad de Valladolid (UVa) Manuel Rojo Guerra, ha sido agradecer su ingente esfuerzo y su labor fundamental durante esta pandemia con una jornada de asueto acompañados de sus familias en un entorno único que evoca el pasado.

Los sanitarios participantes han procedido de las provincias de Burgos, Valladolid, León, Zamora, Salamanca, Segovia, Álava y Madrid (más información sobre los centros de procedencia al final de la convocatoria).

En un principio, las Jornadas se iban a celebrar el fin de semana del 4 y 5 julio, pero la gran acogida de la iniciativa hizo que sus promotores la ampliaran también al siguiente fin de semana (11 y 12 de julio), para poder dar cabida a las 480 personas finalmente suscritas.

Para poder disfrutar del Parque con guía y de las actividades de inmersión en la Prehistoria previstas, los asistentes se dividieron en grupos de 25 personas. A partir de las 14 horas, los participantes fueron a la orilla del arroyo que atraviesa el Parque para disfrutar de una comida campestre a cargo de la organización.

El Parque Paleolítico Vivo acoge a grandes herbívoros en peligro de extinción como los bisontes europeos, los uros -y especies afines domésticas-, los caballos tarpanes o los caballos prewalsky, auténticas reliquias del pasado. “El hombre, junto con los cambios ambientales, son la causa del proceso de extinción de estos increíbles animales y es necesario, en estos tiempos más que nunca, conocerles y tomar conciencia de que forman parte de un destino común”, explica el profesor de la UVa, quien detalla que la experiencia que ofrece el Parque “es una llamada a las conciencias a la vez que una apuesta por el desarrollo rural desde el esfuerzo personal y el cariño por la naturaleza”.

Los sanitarios asistentes a las Jornadas también pudieron participar en actividades de pintura paleolítica, tiro con propulsor y con arco y exhibiciones de talla de la piedra y fabricación de fuego con las técnicas más elementales usadas por nuestros antepasados.

Las instalaciones del Parque constan de cientos de hectáreas que garantizaron en todo momento el cumplimiento de las medidas de seguridad y distanciamiento social.